El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos de nuestro organismo.
Sus funciones son muy importantes en el cuerpo humano, siendo una de ellas y la principal actuar como retenedor de agua de la piel, en cartílagos y articulaciones para mantenerlos siempre hidratados y saludables. Otra de las características que tiene es que forma parte de la síntesis de colágeno, aportando resistencia, elasticidad y flexibilidad.
Por ello, en el sector de la medicina estética es uno de los recursos más utilizados para diferentes usos, buscando esa función natural que posee para:

Ligero, inestable, complementa la hidratación. Combinado con nutrientes y vitaminas favorece la luminosidad de la piel.
Su uso es similar la mesoterapia.

Más denso, consistente, rígido y de mayor durabilidad. Se utilizan en rellenos faciales y corporales, dependiendo de la reticulación darán más o menos proyección al relleno.
Son tratamientos en los que el producto se va reabsorbiendo de forma natural, por lo tanto son tratamientos temporales con un duración aproximada de 6-12, 18 o hasta 24 meses dependiendo del producto utilizado, la cantidad, la capacidad de absorción por el propio organismo del paciente y la zona de aplicación.
¿Qué podemos conseguir con ellos?

Consiste en la aplicación inyectada, de pequeñas dosis de ácido hialurónico no reticulado en la piel de cara, cuello, escote y manos.
El objetivo es atraer y retener agua a las zonas que la han perdido, buscando mejorar la calidad de la piel, mejorar su hidratación, su luminosidad, y mejora las pequeñas arrugas.

Es uno de los tratamientos más demandados y consiste en la aplicación de ácido hialurónico inyectado en los labios con la intención de definir, perfilar, aumentar o hidratar los labios.
Se pueden utilizar varias técnicas dependiendo de si se busca restaurar el volumen perdido o aumentar el volumen.

Un tratamiento muy demandado basado en una técnica de rellenado muy superficial, con ácido hialurónico de muy baja reticulación, de pequeñas arrugas finas que tenemos a nivel de zonas que están sometidas a mucho movimiento, en este caso las arrugas peribucales de los labios, también denominadas código de barras.

Consiste en rellenar el surco de la lágrima o surco nasoyugal con ácido hialurónico de baja reticulación en personas que presentan hundimiento en esta zona. El tratamiento ayuda a suavizar la ojera, mejorar la transición entre el párpado inferior y la mejilla y aportar un aspecto más descansado y rejuvenecido.

Es una técnica que no precisa de anestesia previa donde se utiliza habitualmente ácido hialurónico de alta reticulación o hidroxiapatita cálcica en forma de bolos, de forma profunda, sobre el hueso cigomático para dar proyección en la zona inyectada.
Se utiliza para dar proyección a la zona inyectada y mejorar la pérdida de tejido adiposo, realzar el aspecto de las mejillas, remarcar los pómulos y afinar el rostro.

Es una técnica que consiste en remarcar la zona de la mandíbula y armonizar el rostro a través de infiltraciones de ácido hialurónico de alta reticulación. Se puede realizar con aguja sobre la rama mandibular o en vectores con una cánula.
En el caso del mentón, se emplea para dar volumen y aumentar la proyección al mentón retraído, ofreciendo un aspecto equilibrado y natural a la cara y corrigendo imperfecciones.

Con el paso del tiempo, es habitual que se produzca una pérdida de volumen en la zona media del rostro, especialmente en los pómulos. El tratamiento con ácido hialurónico en pómulos permite recuperar volumen de forma sutil, mejorar la estructura facial y aportar un efecto de rostro más descansado y armonioso. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza en consulta y cuyos resultados son visibles de forma inmediata, manteniendo siempre un resultado natural y adaptado a la anatomía de cada paciente.

Tratamiento en el que se rellena la fosa temporal con ácido hialurónico de alta reticulación para corregir el hundimiento de la zona y recuperar el volumen perdido, mejorando la armonía y el aspecto rejuvenecido del rostro.
El procedimiento puede realizarse mediante aguja sobre el hueso temporal o con cánula, en función de la anatomía del paciente y del criterio del profesional.
El tratamiento se realiza sobre la piel limpia, aplicando primero en la mayoría de los casos anestesia tópica previa. Puede realizarse mediante aguja o con cánula, en función de la anatomía del paciente y del criterio del profesional.
Son tratamientos en los que el producto se va reabsorbiendo de forma natural, por lo tanto son tratamientos temporales (una duración aproximada de 6-12, 18, o hasta 24 meses) y que dependen del producto utilizado, la cantidad, la capacidad de absorción por el propio organismo del paciente y la zona de aplicación.